martes, 12 de diciembre de 2017

Lista de deseos lectores para los Reyes Magos

Es, quizá, un poco pronto para hacer mi carta a los Reyes, pero creo que todo nos va mejor con tiempo, así que voy a empezar a pensar en los libros que me gustaría recibir estas Navidades.




Empecemos por libros ilustrados y novelas gráficas.

Los números 4 y 5 ( o los que vengan) de la novela gráfica Saga.

Harry Potter y el prisionero de Azkaban. Por supuesto el libro ilustrado. Nos han encantado los dos primeros, y mi hijo ahora mismo está releyendo el segundo en espera del tercero.

Rosalie Blum. No he leído nada de nada de esta serie, pero he visto muy buenas críticas y han sacado una edición integral de toda su obra. Y me parece una buena ocasión.

I kill giants. Una recomendación de Javier Ruescas, que me apetece un montón y que no me importaría tampoco que me lo regalaran los Reyes Magos.






Sigamos con novelas.

La última de Hannah Kent, la autora de Ritos funerarios. Se titula Los buenos y creo que si me gusta la mitad que la anterior, ya será mucho.

Hace mucho tiempo que tengo ganas de leer algo más de Patrick Ness, así que con cualquiera me vale.

También quiero, antes de que estrenen la película, leer Una arruga en el tiempo. Un libro del que no sabía nada hasta hace poco y que quiero leer enseguida.

Además, le tengo muchas ganas a algunos títulos como El club de los mentirosos, Mar del mañana, Canción de la llanura, o Subsuelo. En realidad, uno de estos cuatro estoy ya leyéndolo para un libro viajero, pero no diré cuál, claro.





No sé, ¿Qué os parece mi lista? ¿Algo que sea imprescindible que añada o elimine?

lunes, 11 de diciembre de 2017

Las tres caras de la luna

Un libro que no sé de dónde salió, pero que estoy segura de haber visto recomendado, porque no conocía a la autora ni había leído nada de ella.



Título: Las tres caras de la luna
Autora: Sally Gardner
Editorial: Nube de tinta

Al comienzo de la historia, solo entiendes que el protagonista, Standish, es un niño con problemas, tantos que ni siquiera lee ni escribe correctamente. No es que sea poco inteligente, todo lo contrario, sino que tiene una inteligencia muy especial, que hace que ninguno a su alrededor pueda apreciarla. Pero la escuela en la que estudia y el mundo en el que vive te sorprende por diferente al nuestro. Resulta que se trata de una sociedad (no se sabe si del futuro o de cómo ni cuándo) en la que las libertades están muy restringidas y cualquier disidente al sistema establecido desaparece en poco tiempo sin dejar rastro.

Mediante capítulos muy breves, Standish, un poco sin orden ni concierto, nos va contando su historia, que es también la de los que le rodean. Una historia que va llenando de comprensión ( una terrible comprensión ) al lector a medida que avanza la lectura y que hará que su protagonista se convierta en un personaje inolvidable.

No es para todos los públicos y creo que a más de uno puede horrorizarle más que gustarle, pero a mí me ha encantado. Una lectura interesante y diferente.

domingo, 10 de diciembre de 2017

Esta semana 46

Esta semana ha estado marcada por el puente, un puente que precede a los cinco exámenes que tiene uno de mis hijos y los siete que tiene el otro, así, en los próximos días. Jugándose en muchos casos el trimestre. Creo que muchos profesores no aprendemos, o no queremos aprender, y seguimos contando por encima de todo un examen, o dos, y pensando que con eso nuestros alumnos aprenden o se motivan o sienten curiosidad por las cosas. No sé. A veces me desanimo mucho.




Esta semana nos la hemos pasado estudiando, así, sin más. Apenas nos hemos movido de casa, horas y horas de estudio y de práctica (porque el conservatorio también gusta de exámenes finales, justo al final, con tribunal, para que no se pongan nerviosos). También he aprovechado a corregir trabajos que tenía por ahí ya hechos pero sin mirar y a preparar las actividades de estas dos últimas semanas, que en ningún caso incluyen un examen final (ni final ni de ningún otro tipo).




Esta semana teníamos también muchas cosas que preparar y hacer. Mi hijo mayor se va con sus profesores de clásicas a Roma a principios de año y teníamos que hacer pagos y llevar justificantes. El pequeño también tenía un montón de historias pendientes para final de curso, así que hemos estado de papeleos y pendientes de mil cosas a la vez, tanto que nos olvidamos de una clase que tenía pendiente para el jueves por la tarde. Es que en esta casa somos muy despistados.

Esta semana también ha tocado poner el árbol y la decoración de Navidad. Cuatro cositas, pero encantados de cambiar el ambiente por uno más festivo.




Esta semana no puedo decir que haya sido tranquila, pero no ha estado mal (y esto lo digo con el espíritu de la que sabe que tiene que buscar cada día el lado bueno de las cosas). Una de las cosas que más me ayuda a levantarme con ánimos cada día es mi calendario kiwi del que ya os hablé la semana pasada. Mi amiga invisible me está regalando cosas chulísimas. Todo acertadísimo. Es lo que tiene conocerse tan bien.