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Mostrando entradas de abril, 2012

Hoy

Hoy pensaba hablar sobre cosas banales, sobre fotos curiosas, o algo así, aprovechando que media España está de puente y la otra media de víspera de fiesta. Pero esta mañana ha sido una mañana de locos en el trabajo, y voy a contaros más o menos cómo ha ido.

A las 8,15 he llegado al insti, que estaba helado y desapacible, porque estamos intentando ahorrar en calefacción, y también porque se supone que no tenía que hacer tanto frío en vísperas de empezar el mes de mayo. Tres graditos marcaba el termómetro de mi coche a esas horas.


Empiezo la jornada echando broncas a un grupo de chicos que se había atrincherado en las escaleras y no dejaban pasar a sus compañeros. Eso, además, les hacía una gracia tremenda. Y yo a esas horas no estoy para bromas.

- Todos para abajo hasta que suene el timbre.
- Ya empezamos desde por la mañana...- protestan.
- Sí, ya empezamos desde bien temprano por la mañana dando guerra.

Se me pone ya la cara de profesora cabreada, cara que no se me ha quitado todavía,…

Relax

Hoy, como la mayoría de los domingos, me he levantado muy pronto, mientras la casa está en silencio, he disfrutado de un café con leche y un montón de tostadas mientras miro fotos en Pinterest. Durante un rato, puedo creer que el día es mío, que dispongo de mi tiempo, que puedo hacer con él lo que quiera.
Dentro de poco se despertarán los niños, inquietos, con deberes aún por hacer, desayunos, duchas, el tenis si la lluvia nos deja, tendré que planchar la montaña de ropa antes de que se me venga encima, hacer la comida, adelantar comidas para la semana, corregir redacciones para clase...
Pero antes de todo eso, éste es mi momento.



Source: 4.bp.blogspot.com via Ro on Pinterest

Oigo ruidos...Ya están todos despiertos...

El valor de la cultura

La crisis nos afecta a todos. Eso es lógico. Y hoy no voy a hablar de cómo van a dejar nuestras aulas los recortes para el próximo curso. Es demasiado deprimente. Ya habrá tiempo de hablar de eso.

Desde que empecé en la enseñanza, siempre ha habido algún niño que no tenía libros. Uno o ninguno en cada clase. La situación económica de las familias es un tema muy delicado y es muy complicado reñir o castigar a un chaval que no tiene libros porque en casa no se los pueden comprar.



Este curso hay más alumnos que nunca sin libros. La cifra ha aumentado de manera escandalosa. En una de mis aulas tengo seis chavales sin libros de texto, y con apenas un cuaderno para todas las asignaturas. Seis de veintitrés es un número elevado, y se hace muy difícil trabajar en clase. Y es que, claro, no se pueden pedir peras al olmo. Si un alumno no tiene libros, se aburre y no hace nada, aparte de molestar, pero además no puedes exigirle que esté atento, que trabaje, y mucho menos que haga las tareas en ca…

El día del libro

Hace unos días celebramos en el insti el día del libro. Todos los años intentamos que sea algo especial, aunque está todo más o menos inventado.

Cuando yo llegué al centro, se celebraba este día con una lectura continuada del Quijote, lo cual a primera vista puede resultar apetecible, pero pasadas las dos primeras horas resulta más que tedioso. Los chavales, en el salón, de actos, escuchando cómo algunos de sus compañeros leen, empiezan a aburrirse y a hablar o a hacer tonterías.

Al año siguiente optamos por la lectura también, como se lógico, pero una lectura libre, cada uno lo que quisiera. Los días anteriores al acto, los profes de lengua buscamos voluntarios y elegimos con ellos los textos.

Me gusta cuando son los alumnos los que deciden lo que quieren leer y traen su propio libro, a veces un poco ajado de tanto ser leído, prestado, manoseado. Entonces ves que no todo está perdido.

Los top five de este año han sido los siguientes:

5. En poesía, el género menos querido por la inme…

La moda juvenil

Hoy uno de mis alumnos ha estrenado gafas. Para él ha sido todo un acontecimiento, claro, y, además, como es un chaval guapete, con mucho éxito entre las chicas, su elección de gafas ha ido en consonancia con los tiempos que corren. Es decir, gafapasta tamaño XXL, más o menos así:



Cuando he entrado en clase, estaba sentado en su sitio (primera cosa extraña), con el cuaderno y el libro encima de la mesa (lo nunca visto), como esperando ansioso a que empezara la clase (¿eeeeeeeeh?).
Así que, como ya soy un poco viejuna, y mala, y en clase tengo más reflejos que Fernando Alonso al volante, fui directa a mi sitio y ni siquiera posé la mirada sobre él.
- Cuadernos encima de la mesa. Vamos a ver los deberes. (alumno que se incomoda en su asiento, pensando "esta no me ha visto aún")
Paso por las mesas, comprobando que todos algunos tengan los deberes hechos, y cuando paso a su lado vuelve la cara y me mira fijamente. Yo, ni caso.
Vuelvo a mi mesa y digo:
- Venga, vamos a corregir.
(alumno…

Más nombres.

El otro día, hablando de nombres, os conté que el nombre por el que mejor respondo es el de ¡prooofeee!, así, con todas las letras y entre exclamaciones, porque ellos normalmente, y salvo honrosas excepciones, lo suelen pronunciar así, largo, y exclamado. Pues bien, eso es verdad, pero no es toda la verdad. mis alumnos, aunque muchos de ellos no sepan realmente cómo me llamo, me llaman de formas algo más variadas. Y no hablo de lo que me llaman a mis espaldas. Lo cierto es que siempre he preferido ignorar lo que me llaman a mis espaldas, aunque muchas veces lo oigo en sus pensamientos alto y claro.
Trabajé una vez en un insti, muy céntrico y un poco piji, en el que mis alumnos me llamaban habitualmente "Pro". Es la abreviatura de la abreviatura. La redundancia hecha nombre.
Creo, o al menos quiero pensarlo, que era un "pro" más o menos cariñoso. Profesora es demasiado largo para ellos, y profe se les había desgastado de tanto usarlo, así que optaron por acortarlo aú…

De nombres.

En casa me llaman Ro. Desde que yo recuerdo, mi padre siempre me ha llamado así. Mi madre, en cambio, me llama por mi nombre completo, haciendo hincapié en todas y cada una de las sí-la-bas. Mi madre es así, no es capaz de contarte la versión abreviada de nada, ¿cómo iba a hacerlo con mi nombre o el de mis hermanos? Para ellos, mis hermanos, digo, en cambio, siempre he sido la tata, o la tatina y lo sigo siendo, y también la niña. La niña esto y la niña lo otro (hay que decirlo obligatoriamente con un matiz despectivo). Algunos de mis amigos también me llaman Ro, o por mi nombre completo, que tampoco es tan largo.  Pero desde hace unos cuantos años respondo habitualmente más al grito de ¡Prooofeee! que a cualquier otra cosa. No creáis que se trata simplemente de economía del lenguaje, de una abreviatura al uso, ¡qué va!. Yo al principio, cuando empecé a dar clase, pensaba que sí, que los chavales nos llamaban a todos, o a la mayoría de sus profesores de la manera más breve posible,…