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Mostrando entradas de mayo, 2014

De provincias

Muchas veces me quejo ante el que me quiera oír de la escasísima oferta cultural de esta ciudad en la que vivo, tan escasa que a veces no existe, y que hay que buscar debajo de las piedras para disfrutar de una obra de teatro, un concierto, una conferencia interesante...

Pero a veces damos tan por supuestas las cosas que no nos damos cuenta de las ventajas de que disfrutamos a diario.


Hace tres o cuatro días han cerrado un puente por obras. No es un lugar céntrico, pero sí de mucho tráfico. Así que en estos días me he visto inmersa en tres atascos. Tres atascos que a mí me parecieron enormes, espantosos y desproporcionados.

El último de ellos, ayer por la tarde, me hizo llegar diez minutos más tarde de lo que pensaba al centro comercial al que me dirigía. Y llegué de muy mala leche, y porque me era indispensable hacer una compra para hoy, que si no...



Y pensé que para alguien que vive en una ciudad grande eso no es un atasco ni es ná, es el día a día.

Y pensé en la suerte que tengo de…

Por los ojos

Muchas veces la comida te entra por los ojos.

A veces incluso piensas: eso no me va a gustar, pero es tan bonito...



La fotografía culinaria me parece dificilísima. Haces un pastel, un guiso que te parece precioso, le haces una foto, y sale todo amarronado, con una pinta tan poco apetecible...

 Por eso hoy os recomiendo algunos blogs con preciosas fotos, además de fantásticas recetas.


Todos conocéis webos fritos, la página creada por Susana y su marido. Tienen ventaja: unas fotografías fantásticas. Y unas recetas que siempre siempre funcionan.

No sé si conoceréis también a Ivana Rosario, del blog My Little Things. Es una gozada disfrutar de sus fotos.

¿Y Tarjeta d embarque? Es un blog de comida vegetariana con una fotografía cuidadísima, espectacular.

Lo mismo sucede con La receta de la felicidad, cuyas fotografías son también una obra de arte.

También me gusta Pimienta rosa, el blog de cocina de Kireei.

Otras recomendaciones, todas en la misma línea son Bocados dulces y salados o Kane…

Flequillos

En estos días el ochenta por ciento de mi mente lo ocupa un pensamiento. Un diez por ciento lo dedico al trabajo (no digáis nada, llevo unos días en piloto automático) y el rato que me queda estoy dando vueltas a la casa, la operación bikini, las vacaciones, mi próximo viaje... Y mi flequillo.

El otro día mi niño me dijo que ahora quería cortarse el pelo al cero. Así, sin más.

Y me acordé de que llevé el pelo largo hasta la cintura justo hasta mi comunión. Después de eso me lo corté con flequillo, flequillo que conservo hasta la actualidad.



Ya, me diréis, no soy nada innovadora en cuanto a cortes de pelo.


Pero es que no podría vivir sin mi flequillo.


Y además, me encanta.




Loca con Game of Thrones

Después de estos días en que lo he pasado bastante mal, y de compartirlo con vosotros ayer, voy a volver al tono habitual del blog, que al fin y al cabo me sirve para desconectar de preocupaciones.

Si pensabais que os habíais librado de mí hablando de la cuarta temporada de Juego de Tronos, estáis muy equivocados.


Estaba esperando a que terminara para hablar de ella, pero ya no he podido más.

Y es que este John Nieve es mucho.


No me digáis que no...



Con esa carita de niño bueno...

Jon Nieve y su maravillosa voz...

Y esa voz, por favor, es que las dos primeras temporadas las vi dobladas, y no tiene nada que ver...

Y no solo él, me gustan todos, menos Bran Stark que es un cansino, y cada vez que sale me aburro soberanamente.

Si alguno aún no está enganchado, os pongo el trailer de la temporada, por si os interesa...


Un pringao

Siempre tiene que haber un pringao en cada clase.

Y en esta ocasión le había tocado a él.

Ya en infantil, nadie quería jugar con ese niño. Y es que era el bebé de la clase, lloraba por todo, nadie soportaba sus llantos continuos, su inmadurez,...


Después, poco después, empezó a pegar a todo el mundo. No era algo normal, una etapa, era más que eso. Pegaba para relacionarse, pegaba porque nadie jugaba con él, pegaba porque era su forma de decir: "aquí estoy, no os olvidéis de que existo".

Después dejó de pegar, pero siguió siendo el tonto de la clase.

Sus compañeros le llamaban "el rey de los tontos". No sé si en algún momento fue divertido para alguien. Después de un par de años de repetirlo, no me parece que tenga demasiada gracia.


En las excursiones él era el impar, el que se sentaba al lado de la maestra, el que no compartía juegos y risas con los demás.

- ¿Qué tal?, ¿lo has pasado bien?

La respuesta, siempre un sí distraído.

El colegio se fue convirtiendo en un …

Un poema

Estoy bastante baja de moral. Puede que no lo haya dado a entender por aquí, pero últimamente me cuesta hasta respirar. No es todo el tiempo, pero es como si todo tirara de mí hacia el fondo. No sé si estaré entrando en bucle, porque todos los problemas me parecen terriblemente grandes, inabarcables.

Intento pensar que soy yo, que no hay nada grave ni imposible de abordar alrededor, y que quizás simplemente el curso se me está haciendo largo y estoy cansada.
Hace unos días, leí este poema en el blog de Lila&Cloe. Y me hizo pensar mucho. Lo recogí y quería compartirlo con vosotros.

Tus hijos no son tus hijos
son hijos e hijas de la vida
deseosa de si misma.
No vienen de ti, sino a través de ti
y aunque estén contigo
no te pertenecen.


Puedes darles tu amor,
pero no tus pensamientos, pues,
ellos tienen sus propios pensamientos.
Puedes abrigar sus cuerpos,
pero no sus almas, porque ellas,
viven en la casa del mañana,
que no puedes visitar

Gallinitas

Con lo poco que me gustan a mí los animales con plumas, y van dos entradas, en muy poco tiempo, dedicadas a ellos.

Primero los patos, y ahora las gallinas.

En fin, seguro que algo me ocurre...

Fue Moneypenny, que pineó esta foto:

Y me pilló con la guardia baja. Así, vistas de lejos, son hasta cuquis...

¿Tú dónde vas? A mí no te me acerques...


Ahí, ahí, tranquilitas todas.


A comer.

Y ahora a dar un paseo por el campo, que está precioso en primavera.

Venga, chicas... ¡en fila!
Tan cerca nooooo, fuuussss, fusssss...


No os toméis tantas confianzas que me voy.

Y esta imagen pues ya me mata, aunque no os engañéis, a pesar de las trenzas y el flequillo (pasé mi infancia con trenzas, flequillo y entre gallinas, pero no soy Laura Ingalls) no podría ser nunca yo. Me dan un miedo...



Y esta tampoco soy yo, aunque sospecho que es Cristina, Miss Marple para los amigos, hace unos pocos años. ¿A que sí? Con razón ahora tiene su propio gallinero...

Fargo

Hace muchos años, me encantó la película. Y hace tan solo unos meses la vi con mi hijo mayor.

Su conclusión fue: Ha sido rara pero me ha gustado.

Oí acerca de una serie y me mostré escéptica. Si ya conoces la peli, entonces... ¿para qué la serie?.



Cuando vi quien la protagonizaba, la cosa cambió bastante, y me animé a darle una oportunidad.



La historia no es la misma que la de la película, no es la misma exactamente, aunque tiene muchas similitudes en algunos personajes.




Y no son los hermanos Cohen, claro.



La ambientación sí es muy parecida. Los hechos suceden en Minessotta, con ese frío, esos paisajes nevados, el hielo, los pueblos...

Os la recomiendo por si no habéis oído hablar de ella. Una buena serie.

Los enamoramientos

Hace algún tiempo que quería volver a leer algo de Javier Marías, un autor que me gusta pero para el que, inexplicablemente, no suelo encontrar el momento.



Y creo que esta vez he elegido mal. Porque el libro no me ha gustado nada.


Javier Marías escribe bien. Escribe muy bien. Pero nada de lo que me ha contado en este libro me ha interesado realmente.


Me ha resultado algo así como estar en una conferencia, oyendo un tratado que habla de enamoramientos, pero sin sentimiento y sin pasión.


El personaje principal de la novela, María, me ha dejado totalmente fría. Todo en ella es frío. Hay un alejamiento de los sentimientos a la hora de hablar que me impide acercarme a la obra.


Total, que ha sido una enorme decepción.

Pero no me digáis que no he puesto unas imágenes preciosas...




Coser

Una de las cosas que me he propuesto para este verano es, por fin, aprender a coser a máquina.


Lo tengo bastante fácil, porque mi madre trabajó como modista durante muchos años, y es una de las personas más habilidosas con la aguja y con la máquina que yo haya conocido.


Más fácil aún porque hace unos años me hizo comprarme una máquina de coser, que tengo en mi armario desde entonces, que acumula sobre ella trabajos por hacer, y que solo ve la luz cuando ella viene a pasar unos días con nosotros y se pone a hacer todos esos arreglillos que yo no soy capaz de realizar.


He estado pensando últimamente en que mi madre se va haciendo mayor, y que debo aprovechar sus enseñanzas ahora. No quiero que llegue un día en que diga: con lo bien que cosía mi madre, y que nunca me dejé enseñar...


Así que quiero aprender.


Tampoco es que tenga la intención, ahora, de hacerme la ropa, ni nada por el estilo. Pero hay pequeños proyectos que me gustaría realizar. Siempre me ha gustado el mundo de las telas …