domingo, 19 de noviembre de 2017

Esta semana 43

Esta semana ha sido una semana muy muy dura. Por cuestiones personales, he estado muy baja de moral, y físicamente me he resentido, como pasa siempre en estos casos. Me duele la garganta, la rodilla mala (ya sabéis, a partir de cierta edad uno siempre tiene una rodilla mala) y un brazo. No he tenido ganas de ir a mis actividades, así que me meto en un bucle del que luego me resulta difícil salir.



Esta semana en el instituto las cosas han estado un poco revueltas. Nada en especial pero un día una excursión, otro día que no vienen un par de alumnos (si no vienen dos de seis me resulta complicado avanzar, porque además, por sus características, sé que no se van a molestar en ver qué hemos dado mientras no estaban). Así que hemos avanzado poco y tengo mucho trabajo para sacar adelante esta semana próxima.



Esta semana han empezado varias cuentas atrás que se materializarán antes de que termine el año. La más cercana es una para un viajecito al que tengo muchas ganas. Ya os lo contaré.




Esta semana ha terminado con un fin de semana bastante bueno, que empezó el viernes con el concierto de Ara Malikian al que asistimos con nuestro peque y que fue MA-RA-VI-LLO-SO. Y ayer con una mañana de compras y una tarde de sofá y pelis, y libros. Hoy tengo algunas cosillas que corregir y preparar, pero la tarde será también de pelis y libros.

viernes, 17 de noviembre de 2017

¿Qué estamos haciendo en clase? (3)

Hoy toca actualizar con lo que estamos haciendo en mis clases en los últimos días.

En tercero de la ESO, después del mapa de África ha venido el de Asia. Estamos repasándolo y hoy teníamos el examen, aunque en realidad es el lunes, pero ellos aún no lo saben. Y estoy disgustada con tres de mis alumnos que no piensan estudiarse ningún mapa, parece ser. La opción de quedarme en los recreos estudiando con ellos hasta que se lo sepan ha pasado por mi mente, pero no sé si ponerla en práctica. Me preocupa que, a pesar de los recreos, no se lo estudien y nos encontremos en un callejón sin salida. De momento están amenazados. El mapa de Asia tiene que estar aprobado si no quieren que nos quedemos en el recreo durante una larga temporada.





También estamos haciendo nuestro primer proyecto de visual thinking. A ver lo que sale, porque estoy intentando que vayan despacio, que aprendan a la vez que hacen algo medianamente presentable. Ya os contaré. Hemos visto el tema del relieve de la Tierra y los climas, y los he examinado con esquemas y ejercicios que han hecho en clase y he recogido. Ahora estamos con el tema de La población y quería que hicieran un par de murales bien trabajados con este tema.






En la parte de literatura, estamos repasando la métrica, algo que deberían conocer de cursos anteriores pero sobre lo que tienen muchas dudas. Por eso primero hemos repasado teoría, después han practicado con poemas, y por último se están dedicando a un proyecto que consiste en buscar estructuras métricas en canciones actuales. Les está resultando complicado pero bastante divertido. Esta vez están trabajando por parejas.

Además, hemos empezado con la literatura medieval, y en este momento estamos con la lírica tradicional: las cantigas, las jarchas... esas cosas. De esta parte haremos un pequeño examen a la manera más tradicional.





A la vez, estamos leyendo Todos deberíamos ser feministas en clase y subrayando las ideas principales. Mi primera idea es hacer carteles con frases del libro e imágenes, quizá de micromachismos, que tomemos de internet, y con eso empapelar el instituto de cara al 25 de noviembre, día contra la violencia de género. NO sé si os he contado que soy este año la concejala representante de igualdad en el centro, es decir, que debería organizar actividades para mejorar la igualdad entre hombres y mujeres. Y esta va a ser la primera del curso. Pero con este mismo libro, o a raíz de él, me planteo hacer un vídeo en clase utilizando la técnica del stop motion. Sí, muy complicado, y puede salir un churro de dimensiones considerables.




Con segundo en Historia estamos con el Islam, tema que me sirve para reflexionar con ellos sobre las diferencias. He pensado que una compañera que tengo en otro curso musulmana les hable un poco de su religión para que se les caiga la máscara esa de ignorancia que tienen de que los musulmanes son todos malos y terroristas. En fin, estamos en ello.

En lengua, seguimos con palabras y relaciones entre ellas: sinónimos y antónimos y esas cosas. Además, hemos empezado con los tipos de textos, y aquí sí van a trabajar construyendo entre todos un texto narrativo, una historia, que después vamos a ilustrar e imprimir en color para que la tengan de recuerdo. A ver lo que sale...

También con estos estoy dándole al visual Thinking. En este caso estamos haciendo unas cartulinas con los tres primeros temas de lengua, también por parejas.





En cuarto de la ESO, mis alumnos de la tutoría del curso pasado, esos que parecía que habían madurado y que iban genial, pues va a ser que no. Empezamos a ir hacia abajo. No tienen ganas de hacer nada ni conmigo ni con ningún profesor. Estoy un poco cansada de ellos y el nivel de exigencia, con ser cuarto y un grupo normalizado, es mayor. Les dije que no había forma de llegar a nada si sacaban en algún trabajo o examen menos de un tres, porque eso implicaba un desconocimiento total de la materia (en mi departamento la norma es un cuatro, pero me parece excesiva). Pues bien, ya tengo una (una de siete) con la evaluación suspensa por esta causa y otros tres que de momento tienen la media suspensa, aunque hayan sacado más de un tres en todo lo que hemos hecho. Tener estos números en una clase de tan solo siete alumnos es un fracaso estrepitoso.




Les pedí un trabajo voluntario, que ni era trabajo ni nada. El que me recitara la Canción del pirata en clase tenía un punto más en la nota media del trimestre. Un punto más, que es mucho, y que algunos lo necesitan para aprobar. Pues solo dos hicieron el intento de estudiarlo y uno lo recitó entero.

Creo que eso es todo, de momento. Me encantará leer vuestros comentarios y sugerencias, porque aquí estamos, aprendiendo cada día.


jueves, 16 de noviembre de 2017

Demian

Ante las buenas críticas y después de oír a Dina hablar tan bien de este libro, me dispuse a leerlo.




Título: Demian: Historia de la juventud de Emil Sinclair
Autor: Hermann Hesse.
Editorial: Alianza Editorial.

Tengo que decir que no me ha gustado nada. No he conseguido empatizar ni entender en ningún momento al protagonista, pero tampoco a ninguno de los demás personajes. Me ha resultado duro de leer, pero no por el contenido (aunque también) sino por la forma de escribir del autor.

A pesar de su brevedad, me ha costado y se me ha hecho pesado, quizá por el estilo algo recargado y grandilocuente del autor, o por las referencias religiosas o espirituales constantes, que no son mi tema. El caso es que esperaba, no sé por qué, un libro un poco inquietante pero de lectura ligera, que me durara un par de ratos, y se me ha  hecho bastante largo.

Demian no tiene como protagonista a Demian, sino a Emil Sinclair, un niño y luego joven que vive entre su mundo interior y la idea de que está defraudando a sus padres y hermanas solo por tener ideas que puedas ser contrarias a la religión, o a lo que él considera moral. Luego está el tema de los "elegidos", es decir, algo así como personas que ven más allá de lo que ve el común de los mortales, que están llamados a grandes cosas. Además aparece el mundo de los sueños, que constantemente son interpretados por el protagonista, que está obsesionado con cada pequeña cosa que le pasa en la vida.

Os diré, con total sinceridad, que me ha resultado un rollo y que no repetiré con este autor. Se me han quitado las ganas de leer nada suyo, porque este libro tenía una ventaja: su brevedad.

No lo recomendo, por supuesto, pero si lo habéis leído, ya que es un clásico, contadme qué veis en él.


miércoles, 15 de noviembre de 2017

Buscar las fuerzas

Hace muchos años ya, vivía con nosotros una amiga y compañera y me ayudaba con el mayor (entonces el único), lo llevaba a la guardería por las mañanas, porque yo me iba a trabajar bastante lejos, antes de que abrieran, y siempre me decía que ella no podría tener hijos por los malos momentos.




Yo entonces no lo veía así, y no entendía muy bien a qué se refería. Ella siempre me decía que tenía, por ejemplo, jaquecas bastante fuertes, y que si tienes un hijo tienes que atenderle de todas formas, tengas lo que tengas y estés como estés, que lo tuyo normalmente no es lo primero, y que no sabía si ella valdría para eso.





Y tiene su parte de razón, pero también creo que cuando tienes hijos tu cerebro, tu cuerpo, lo que sea, hace que lo tuyo pase a segundo plano cuando el niño necesita algo. Te duele la cabeza, has pasado mala noche, tienes la espalda destrozada, pero el niño requiere que juegues con él, que le prepares la merienda, y el mundo no se para, así que supongo que eso te hace más fuerte.





En estos momentos en que estoy un poquito baja de ánimos, seguramente si no tuviera a mis hijos no me levantaría pronto para adelantar trabajo, ni iría cada día a hacer algo de deporte (aunque esta semana me la estoy tomando bastante de relax en ese sentido); tampoco me pasaría la tarde estudiando con el pequeño, o llevándole a actividades, ni ayudando al mayor con sus dudas, o yendo y viniendo ocupada en mil cosas, sino que me pasaría las tardes en casa, vegetando de la cama al sofá; ni tendría entradas para un concierto en un par de días, porque mis ganas para todo eso son bastante pocas.




Lo que quiero decir, a pesar de estar expresándome fatal, es que los hijos necesitan de nosotros, pero también te dan los motivos para sacar fuerzas, para seguir adelante. No es nunca lo que tú les das, sino lo que recibes de ellos cada día.

Lo sé, hoy me he puesto ñoña. Prometo que no pasará más, al menos en unos días.

martes, 14 de noviembre de 2017

Yoga

Hace unos cuantos años, nada menos que trece, me encantaba el yoga y llevaba ya tiempo practicando. Tuve que dejarlo en el primer trimestre de embarazo del pequeño, y después, por diversas circunstancias, no he vuelto, pero siempre lo he anhelado.




Primero pensé que, igual que había ido teniendo un niño pequeño, podría ir teniendo dos. Y los que sois padres sabéis que eso no es así. No encontraba un hueco en los primeros años. Después, cuando quise volver, los horarios solo me permitían ir al mismo sitio, pero a pilates. Me apunté y estuve yendo unos meses, pero no me gustaba nada.

Más tarde, abrieron un centro de pilates a dos pasos de mi casa. Ahí no tenía excusa para no ir. Empecé con muchas ganas, pero de nuevo el pilates me resultaba tan aburrido que nunca me apetecía bajar.



Total, que el curso pasado ya estuve asistiendo a clases de zumba pero no encontré la manera de empezar con el yoga, así que lo practicaba un par de veces a la semana, en casa, con algún vídeo. Pero me sabía a poco y tenía claro que era el momento de volver.

Busqué un sitio nuevo, no lejos de casa, que me convenciera en cuanto a instalaciones y horarios. Y me apunté a la hora que más me convenía. Pero resultó que el profesor era un rollazo. Pero un auténtico tostón. No notaba ningún avance, y eso es algo que me gusta del yoga, que enseguida notas mejoría en tu cuerpo, que pronto notas que la semana pasada te doblabas hasta aquí y esta semana te doblas un poquito más. Y me parecía que hacíamos todos los días lo mismo, con una intensidad, no ya moderada, sino muy baja. Es más, todos los días salía de allí helada de frío, cuando lo normal es sudar, y mucho.



El caso es que este mes de noviembre me he cambiado de horario y de profesor. Tengo una profesora genial y cañera y me encantan sus clases. El horario hace que esté siendo un poco caótico todo ahora al principio, hasta que me acostumbre. Porque voy justo al llegar de trabajar, sin pasar por casa. Eso hace que tenga que comer algo antes de salir del instituto, y que luego toque una merienda-cena un poco más fuerte de lo que sería normal. Por otra parte, ese horario hace que tenga la tarde libre a partir de las cinco para dedicarla a lo que sea, y eso está muy bien. Así que de momento me quedo en esta hora, sobre todo por la profe.




Por si hay algún experto en la sala, el yoga que yo había practicado durante tres años hace mucho tiempo era Hatha yoga, es decir, más que nada la práctica de las asanas, de las posturas, pero también mucho de la respiración y hacíamos algo de meditación, aunque solo de vez en cuando.

El yoga que estoy empezando a hacer es vinyasa, que es un yoga más fluido, en el que unas posturas y otras se entrelazan formando un movimiento continuo al ritmo de la respiración. No sé cómo explicarlo mejor. Si alguna vez habéis visto la secuencia del saludo al sol, eso sería vinyasa, aunque se practique en otras formas de yoga.



Me encanta ir, no me da ninguna pereza, estoy deseándolo y por eso creo que esta vez el yoga ha vuelto a mi vida para quedarse.


lunes, 13 de noviembre de 2017

Lo siento, Leonard Peacock

Este libro también lo recomendó mi youtuber de cabecera, Dina. Y me pareció que sería el tipo de lectura juvenil que suele gustarme de vez en cuando.



Título: Lo siento, Leonard Peacock
Autor: Matthew Quick.
Editorial: Booklet.

Y sí, es un libro juvenil, pero no por ello poco profundo. Me parece una novela bastante desgarradora, triste a ratos, y que me ha dejado poso.

El escritor de esta obra, el señor Quick, es el autor de El lado bueno de las cosas, llevada al cine hace unos años, con bastante éxito, aunque reconozco que no es una película que me gustara mucho, y que el libro no lo he leído.

En cuanto a la historia, Leonard decide acabar con su vida, y de paso llevarse a alguien por delante, el día en que cumple 18 años. Desde el inicio la historia te engancha por cómo está contada y por la gravedad del momento. A partir de ahí, me ha gustado mucho, pero especialmente unas cartas que aparecen a lo largo de la novela, que no contaré qué pintan ahí pero que me parecen especialmente tiernas.

Leonard quiere desde el principio encontrar una razón, por pequeña que sea, para no acabar con su vida, y no hay manera de encontrarla. Su vida en el instituto es terrible, su familia es aún peor... todo le va mal y no encuentra por ningún lado ni un poco de cariño y comprensión.

No quiero llevarla a clase, pero solo porque habla del tema del suicidio y porque he tenido algunos alumnos con problemas relacionados o cercanos (aunque sea remotamente) a ese tema y no creo que fuera bueno para ellos. Pero si no, creo que podría ser un buen libro para leer en las aulas.

Otra novela juvenil de las buenas, de las que tienen mucho fondo y de las que podemos disfrutar a cualquier edad.




domingo, 12 de noviembre de 2017

Esta semana 42

Esta semana ha sido el cumpleaños de mi pequeño, y por eso todo ha venido un poco marcado por ello. Los regalos, las visitas de la familia... Aquí las celebraciones siempre duran varios días, porque toca con un abuelo (el miércoles), con los otros abuelos (el sábado) y con los amigos (esta tarde). Aún falta mi madre pero eso será la semana que viene.



Esta semana un día me olvidé el teléfono móvil en el instituto y para mí fue como si me faltara algo importantísimo durante toda la tarde. Eso me hace reflexionar sobre en enganche que tengo al móvil, a estar conectada, a las redes... Me hace reflexionar pero nada más, el enganche sigue.



Esta semana hemos estado a tope: a tope con los exámenes y los estudios, a tope con todas las actividades programadas, a tope con el yoga... A ver si os hablo pronto de cómo me está yendo en yoga...



Esta semana ha tenido mucho de rutina, pero de rutina de la buena, de la de acostumbrarte a hacer las cosas a determinadas horas, y he conseguido, quizá por eso, dormir un poco mejor. Lo malo es que me despierto escandalosamente pronto. No diré horas para no asustar a nadie. Pero cada día me levanto más pronto sin necesidad. Y también me acuesto pronto, la verdad.



Esta semana llegamos a la noche del viernes tan cansados, tan cansados, que el sábado por la mañana eran las diez y estábamos todos en la cama, algo que en mi casa se ha dado, no sé, quizá esta vez y otro par de ellas.

viernes, 10 de noviembre de 2017

Conversaciones familiares 2

En estos días he estado bastante cabreada con mi hijo pequeño.

Si me paro a pensarlo un rato, se me pasa, porque entiendo que muchas de las cosas que hace no las hace porque quiere, sino porque no puede evitarlas, o le cuesta mucho evitarlas, pero aún así mi cabreo a veces es mayúsculo, y entonces entramos en una espiral de gritos que no me gusta nada. Pero es que es un chico muy dado al drama, y es lo que tiene.




Hace unas semanas les dieron taquilla en el instituto. Sé que lo de la taquilla es una causa de problemas más que otra cosa, porque a veces los chicos se dejan allí los libros y luego no tienen de dónde hacer deberes o estudiar. Se lo razoné pero hay que entender lo que una taquilla significa para estos chicos. Es lo que siempre han visto en las películas americanas, así que tener su llave y su taquilla para meter sus cosas les encanta.

Tuvimos entonces la siguiente conversación:

Madre: Tienes que acordarte de traer siempre todos los libros que necesites.
Pequeño: Vale.
M: Usa la taquilla para dejar allí los materiales de plástica y el libro de educación física.
P: Vale.
M: Lo demás que venga para casa.
P: Vale.
M: Como te dejes algún día un libro importante, tenemos un problema tú y yo.
P: Vaaaaaaaleeee.



Bueno, pues un par de semanas después:

Hijo pequeño: Mamá, me he dejado el libro de educación física en la taquilla, y tenemos que rellenar una ficha.
Madre: Te lo dije..., no puede ser..., blablabla...
Hijo pequeño: (después de una pausa dramática y de mirarme como si le estuviera hablando en chino...) Fuiste tú la que me dijiste que dejara el libro de educación física en la taquilla, y ahora ¿de quién es la culpa de que no pueda hacer los deberes?




¿Qué hago? ¿Lo mato?

jueves, 9 de noviembre de 2017

He visto 38. Liar

Liar es una serie inglesa de seis capítulos que me recomendó Mery y que he visto en unos pocos días.



Los dos protagonistas de esta historia son una profesora de instituto y un médico. Los dos viven en un pueblo inglés y ella da clase al hijo de él. La chica acaba de terminar una relación con un policía y acepta salir una noche con el médico. A la mañana siguiente, ella piensa que él la ha violado y él no está para nada de acuerdo con ello.

A partir de aquí empieza una historia en la que no sabes bien quién dice la verdad y quién miente.


Los protagonistas son los dos actores bastante conocidos: ella, Joanne Froggatt, por la serie de Downton Abbey, y él, Ioan Gruffudd, por Los cuatro fantásticos o Forever.  Además viene avalada por pertenecer a los creadores de The missing.


No es una gran serie, ni mucho menos, y hay algunas cosas sueltas al final, pero aún así ha sido entretenida.




miércoles, 8 de noviembre de 2017

El cine

Algunos me habéis preguntado cómo le va a mi hijo pequeño en su nuevo centro, cómo van las cosas, si está mejor, si se adapta bien.

Hoy toca contar algunas cosas de estos inicios.



Desde el primer día de clase, se sienta con un compañero que, como él, no conocía a nadie en el instituto. Salieron juntos al recreo y a partir de entonces han formado una pequeña pandilla de chicos y chicas.

Desde el primer momento puse al mayor a vigilar al pequeño, a ver si le veía solo, más que nada por no pasarme los días preguntando e incordiando. Y le hemos visto bien, bastante integrado entre sus compañeros, a pesar de que no esperamos milagros, porque la personalidad de cada uno es la que es.




Y este fin de semana era la primera vez que hacía planes con sus compañeros fuera del aula. Decidieron ir al cine el domingo él y los dos niños de los que siempre habla.

Lo que puede parecer un acto rutinario en la vida de cualquier niño de su edad: quedar con algún amigo o compañero de clase para realizar una actividad fuera de las aulas, ha sido para nosotros un acontecimiento.

Es la primera vez que sale con amigos, con personas a las que él considera como tal. La primera vez que va al cine solo, sin padres. La primera vez que siento que de verdad las cosas pueden estar mejorando.



Como os imaginaréis, y saliendo del centro en el que estaba y de las circunstancias en las que ha estado escolarizado, sin amigos, con pocas ganas de verlos fuera del centro, sin planes más allá de bajar algún día al parque un rato, hablar con un par de chicos un rato y volver a casa enseguida... todo esto es algo que estábamos deseando. Quizá os parezca que lo doy más importancia de la que tiene, pero en realidad creo que tiene mucha, mucha importancia.




Le llevé yo hasta allí, y así conocí a los padres de los otros niños. ¿Sabéis lo que me parecieron, tanto padres como hijos? Normales. Chicos normales y corrientes, una dosis de normalidad que de verdad que necesitábamos después de tanto compañeros disputándose el liderazgo, dispuestos siempre a criticar o meterse con el de al lado. Después le fue a buscar su padre y llevo a los otros dos a casa. También a él le parecieron normales. Y en casa estábamos el mayor y yo, que habíamos pasado la tarde nerviosos pensando en cómo le iría.




Por cierto. Hoy es el cumple de mi chico pequeño. Doce años. Y en este momento, a pesar de que ahora mismo acabo de levantarle de la cama para repasar y de que tiene un examen hoy (justo el día de mi cumpleaños, mamá, justo ese día), creo que es bastante más feliz de lo que era hace un año o dos. Y eso no sabéis lo que me emociona.

martes, 7 de noviembre de 2017

El método 15/33. Libro viajero

Este libro viajero ha terminado su viaje hace unas semanas, pero me había olvidado de hablar de él por aquí, porque lo empezó hace ya bastante tiempo y ya no tenía necesidad de hablar del libro con nadie. Lo tenía bastante olvidado, la verdad.

En fin, que allá va...



Título: El método 15/33
Autora: Shannon Kirk
Editorial: Ediciones B.

Se trata de una especie de thriller psicológico en el que la protagonista es una chica muy joven que es secuestrada y busca la forma de escapar de su confinamiento.



El principal fallo que todas le hemos encontrado al libro, aunque no creo que lo sea realmente, es que nadie consigue empatizar con la protagonista, que a pesar de lo mal que lo está pasando, nos cae fatal a todas, así que es luego complicado sentirse cerca de ella en las cosas que van sucediendo. Lo cierto es que creo que es algo premeditado, que te distancia de la protagonista, porque no te cae bien y es muy rara, para que veas las cosas de la forma fría y distante en que las ve ella.

El caso es que es una novela trepidante, que te te en situación desde el primer minuto, que se lee enseguida porque tienes ganas de saber qué pasa, pero en realidad creo que no pasará a la historia, ni será una de las mejores novelas que haya leído este año.

lunes, 6 de noviembre de 2017

Instagram

Tengo cuenta de instagram desde el origen de los tiempos. Bueno, no será tanto, pero mi primera foto publicada es de mayo de 2011 y es esta:




Aunque mi favorita de aquel año es esta. Cruzando en barco a Portugal con mi chiquitín.



Desde entonces he publicado algo así como 1248 fotos, que son unas cuantas.

Entre esas fotos, hay mucha comida.



Muchas mucha comida, casera, de restaurantes, de lugares donde viajamos, compartida con familia, con amigos... Se nota que la comida me encanta, y cocinar también.

Hay también muchas fotos con y de mis alumnos, y esto también demuestra lo importante que es para mí el trabajo, que ya sabéis que no es algo que tengo que hacer para ganarme la vida, ni siquiera una de las cosas de mi vida, sino una de las más importantes.

Por supuesto, hay fotos familiares, de las cuales un montón, al menos en el último año y medio, son de mis pequeñitos.



Fotos de viajes.



De momentos importantes...





Ascensoring...



Sin duda, instagram es desde hace mucho tiempo mi red social favorita. Y lo es porque es inmediata y directa; me encanta compartir cosas en ella y ver cosas de otras personas a las que sigo. Y ahora estoy enganchada a los stories, porque aprendo mucho, sigo el día a día de amigas a las que tengo lejos, me divierto, me entretiene, y conozco cosas y personas a las que nunca conocería sin esta red social...

¿Y vosotros? ¿Tenéis IG? ¿Os gusta?

domingo, 5 de noviembre de 2017

Esta semana 41

Esta semana ha tenido muchas cosas, y variaditas.


Esta semana he estado baja de ánimos. Creo que empecé a decaer la semana pasada y ahora sigo poco animada. No hay una razón aparente, nada en especial, sino una serie de cosas que se juntan, ya sabéis.

Esta semana ha sido tremenda en cuestión de estudios de mis hijos. Hemos estado a tope desde el fin de semana pasado. Exámenes, estudios, olvidos y demás que ya os contaré. Ya debería estar acostumbrada. Ahora vivo con un preadolescente y un postadolescente. Los días son a la vez rutinarios e impredecibles.



Esta semana hemos tenido un festivo en medio que nos ha venido bien, pero no para desconectar, sino para estudiar. Nos pasamos el miércoles en casa estudiando y trabajando. Es lo que tiene esta época y la puñetera manía que tenemos los profesores, todos, de hacer exámenes y más exámenes. Y además de que coincidan todos en las mismas fechas.



Esta semana he estado de excursión con mis alumnos; un grupito de veinticinco alumnos con dos profes nos hicimos el viernes una ruta por Picos de Europa. No soy muy aficionada al campo pero tuve mi época de senderista, hacia la prehistoria. Esta ruta ya la había hecho y por allí cerca vivió mi marido hace también muchos años. Fue una ruta sencilla y corta, nada del otro mundo. Pero llegué a casa el viernes por la noche cansada y directa a la ducha y a dormir.



Esta semana pensaba haber organizado clases y corregido trabajos de mis alumnos y he hecho algo, pero bastante menos de lo que esperaba, así que la próxima volverá a ser una semana cargadita de trabajo. Todo dependerá de lo que trabaje hoy, que espero que sea bastante.



Esta semana he tocado fondo (o al menos eso espero) en cuanto a comer guarrerías, a alimentarme fatal, a apetecerme azúcar y bocadillos. Y lo digo aquí, para que estéis de testigos: he tocado fondo y a partir de ahora voy a cuidarme mucho más. Eso es algo que cuesta mucho más cuando estás decaída, pero si sigo comiendo así voy a estar decaída y muy gorda dentro de poco, así que toca animarse, al menos con la alimentación. Por eso en un rato me voy a poner a cocinar y a preparar el menú de la semana.


jueves, 2 de noviembre de 2017

He visto 39. Stranger Things 2

Como ya os conté ayer, en tres o cuatro días hemos visto la segunda temporada de Stranger things.




La primera nos había encantado a todos en casa y estábamos deseando ver la segunda desde hace mucho tiempo. El pequeño incluso llevaba semanas contando los días para el estreno.



Supongo que es inevitable comparar las dos temporadas, y muchos dicen que esta no es mejor que la primera. No lo sé, pero sí sé que a nosotros nos ha gustado mucho. Quizá, si hay que ponerle alguna pega, diremos que los primeros capítulos son un poco más lentos, pero nos ha parecido tan buena como la primera y la hemos disfrutado incluso más.



La evolución de los personajes me ha encantado, especialmente Dustin, que está brillante, y también Steve. También aparecen varios personajes nuevos, todos ellos fantásticos. De ellos me ha encantado Max, y sobre todo  Bob, un personaje que es todo un guiño ochentero y friki y al que adoro, interpretado por el actor Sean Astin.



No sé, creo que nos ha gustado todo, tanto que hemos empezado a ver de nuevo las dos temporadas seguidas.



Ah, y aquellos que aún no habéis visto nada de esta serie, no sabéis la suerte que tenéis de poder disfrutarla por primera vez entera. Es una gozada.