lunes, 29 de mayo de 2017

Cambios en proceso

No os podéis imaginar qué lunes más lunes tengo, y qué ganas me han dado de quedarme en la cama a estas horas. Podían habernos dado un par de días de descanso al volver del viaje ¿no? Creo que mis compañeros no pensarán lo mismo... En fin...

Ya sabéis que mis hijos, los dos, acaban etapa educativa este curso y estamos pendientes de cambios de centro: uno para dejar el colegio y entrar en el instituto y el otro para dejar el instituto actual, en el que no ha estado contento, y cambiar a otro para hacer los dos años de bachiller.




La semana pasada salió el baremo provisional de puntos para la adjudicación de centros y estuve echando un vistazo a los puntos de mis hijos y comparando con otros años para ver qué posibilidades tenían.

Después de un rato decidí que estas cosas no van conmigo, que no tengo ganas de echar cuentas. Veremos lo que sucede en unos días, luego tomaremos las decisiones oportunas, que aún no sé cuáles serán, pero que serán consensuadas entre todos, porque de ellas depende la organización de muchas cosas: horarios, comidas, ... ya que no es lo mismo que los dos vayan al mismo centro, que vayan a centros diferentes, más cerca o más lejos, que haya que llevarlos o no...

En fin, que cruzaremos ese puente cuando lleguemos a él.




Pero ellos, especialmente el pequeño, están nerviosos. Empezar en un instituto, nueva etapa, nuevos compañeros, nuevo centro, todo... es algo que a los que ya hemos pasado por ello no se nos olvida. Así que estamos un poco alterados, y eso que queda un montón hasta septiembre.

Por eso la semana pasada salí a pasear con él un par de días para que se tranquilizara, para pasar tiempo juntos, y también porque quería que le llevara andando hasta los centros posibles candidatos, para saber por dónde se va, porque como es un pelín maniático y demás, tiene que estar todo bajo su control, si no no está tranquilo.




Y he estado pensando en lo de siempre, en que me encantaría poder tener esos ratos habitualmente con mis hijos, ratos de asueto los días de diario, con momentos juntos que no tengan que ver con la rutina; porque normalmente en esos días nuestras conversaciones giran alrededor de las clases, los deberes, el estudio, las extraescolares y cuestiones de logística como sacar la basura, cambiar la arena de los gatos y recoger aquí y allí.

En serio, lo he dicho una y otra vez: me encantaría que los chicos no estuvieran siempre a tope de deberes y estudio y yo no estuviera siempre a tope de trabajo en casa para que las cosas fluyeran de otra manera.




Pero supongo que es pedir demasiado.

domingo, 28 de mayo de 2017

Esta semana 20

Esta semana, ya lo sabéis, ha sido muy intensa. Quiero hacer una crónica del viaje y contar lo que hemos vivido, pero quizá para eso necesite unos días de descanso.



Esta semana he pasado muchas, muchas horas en un autobús, tantas que me duele todo el cuerpo.




Esta semana no he leído nada ni he visto ninguna película.





Esta semana he echado mucho de menos a mi familia, y mis chicos a mí. Y anoche estaban los tres con los brazos abiertos esperándome a mi llegada, lo cual me hizo mucha ilusión.




Esta semana ha habido un fallecimiento en la familia, una de mis tías más queridas, y decidí no pensarlo ni asimilarlo hasta que llegara a casa.

Esta semana se supone que tendría muchas cosas que contar por aquí, pero no se me ocurre ninguna ahora mismo.

jueves, 25 de mayo de 2017

Seguimos de viaje

He prometido crónica a la vuelta, y podéis seguir nuestras andanzas a través de IG.



Pero aún así os cuento que nuestro viaje continua por Tarragona y Castellón en los próximos días.




También os cuento que tenemos actividades muy interesantes programadas, pero no os adelanto nada porque ya tendré tiempo de deciros qué tal salieron.




Peñíscola también será uno de nuestros destinos estos días.




No puedo añadir mucho más porque, como sé que no voy a tener tiempo, escribo esto unas horas antes de comenzar el viaje.


miércoles, 24 de mayo de 2017

Patria

Me ha costado ponerme a leer este libro, que hace como un año que ya me recomendaron. No hacía más que leer buenas críticas y pensaba que a lo mejor no me iba a gustar, no sé por qué.

Finalmente le llegó el turno, después de una temporada de leer poco y de varios libros malos como un dolor.



Título: Patria.
Autor: Fernando Aramburu.
Editorial: Tusquets.


Puedo deciros que me ha encantado, y que también he tenido que ir parando cada poco porque el libro es duro y difícil. No porque esté escrito de forma complicada, no porque sea trabajoso de leer, no es eso.

Una cosa que no he contado nunca por aquí es que en mi familia hay militares y guardias civiles, y en mi grupo de amigos hay guardias civiles y policías. Tampoco os he dicho que mi cuñado, sin ir más lejos, sufrió un atentado hace muchos años, y que otro familiar, experto en deactivación de explosivos, tuvo otro atentado en el que quedó muy mal y duró unos cuantos años en estado casi vegetativo hasta que falleció.

Os cuento esto ahora porque quiero que sepáis que yo sabía que había una realidad que me estaba perdiendo, digamos que la del otro lado, y que no entendía.

Vale que sigo sin entenderla, pero este autor me ha puesto nombres y caras a cómo era vivir en un pueblo vasco hace unos años, a cómo se vivían las cosas, a cómo la política entraba en las familias, quisieras o no. Y los personajes me han resultado creíbles todos, y he podido entenderlos a todos, con sus motivos y sus ideas, algo que creía poco probable antes de leer el libro.

Me parece un libro imprescindible, tanto que mi compañero del curso pasado me escribió diciendo que había decidido mandárselo a los chicos de segundo de bachillerato como lectura obligatoria, porque creía que es una lectura  (de verdad) obligatoria para entender nuestra historia.

Y estoy de acuerdo. No tengo mucho más que decir.

martes, 23 de mayo de 2017

Hoy empezamos

Ayer viajamos durante todo el día desde León hasta Barcelona.




Escribo esto por adelantado pero confío plenamente en que todo haya ido muy bien y en que hoy, después de conseguir dormir unas horas (no pienso que los chicos nos dejen dormir mucho, al menos no el primer día) nos pondremos manos a la obra a visitar Barcelona.




Ya os haré una crónica del viaje cuando regresemos, pero de momento os digo que vamos a ver muchísimas cosas, que vamos a hacer cientos de actividades y que creo que va a ser una experiencia que mis chicos no olvidarán, ni yo tampoco.

Y me encantaría sacar un poquito de tiempo para ver a Mery, y también para ver a Remorada. No sé si se me va a lograr, pero lo intentaré.

Y también, así en frío, y sin haber empezado el viaje, me gustaría que me dejaran disfrutar de esta ruta con ellos, de la diversión, de las anécdotas, de las pequeñas cosas que hacen que una viaje sea inolvidable.

Y que la salud me lo permita, porque estoy escribiendo esto el sábado por la tarde y no recuperada del todo.

Espero exprimir estos días a tope y regresar muy cansada pero feliz.


domingo, 21 de mayo de 2017

Esta semana 19

Esta semana empecé relajada porque no hay en el mundo nada mejor que pasar el fin de semana en casa de mamá, y que te haga cocido para comer. Pero se ve que no me relajé demasiado porque a lo largo de la semana la cosa se ha ido poniendo cada vez peor.

Esta semana he estado malita. Desde el martes hasta el jueves, realmente no podía con la vida. Fiebre y dolores fuertes de cabeza que me han tenido en la cama y sofá, y que me han impedido ir a clase una mañana.




Esta semana ha estado marcada por cientos de preparativos, preparativos que han ido muy justos de tiempo porque tuve que pararme dos días o un poco más y no he ido sobre lo que tenía planeado, sino mucho más retrasada.

Esta semana terminé, por fin, Patria, y empecé, por fin también, otro libro que me tiene bastante enganchada. Eso ya os lo contaré.



Esta semana, además de muchas cosas, he estado preparando alguna entrada para esta semana que voy a faltar por aquí.

Hoy, si me lees, tienes que saber que estoy camino de Barcelona, y que nos espera una aventura que espero que vaya genial. Cruzad los dedos por mí, por nosotros.


jueves, 18 de mayo de 2017

Estoy malita

Creo que es una bajada de defensas ante muchas cosas: la primavera, el buen tiempo, el exceso de trabajo, los nervios por el viaje...



El martes por la noche tuve fiebre y dormí peor aún de lo que lo estoy haciendo últimamente, que es entre mal y muy mal.

Ayer ya fui a trabajar a rastras, con un chute de paracetamol, dolor de cabeza y con el cuerpo entero gritándome que parara.

Y por la tarde estaba mucho peor. Así que, aunque tenía previsto hacer algunos recados urgentes, me quedé toda la tarde en la cama y el sofá leyendo a ratos y con mucha fiebre otros ratos.

Finalmente, parece que hoy estoy algo mejor, pero no he ido a trabajar, porque en dos días tengo que estar totalmente recuperada para el viaje.

Así que ahora voy a aprovechar un rato a trabajar, preparar cositas que tengo que hacer y luego me vuelvo otro rato a la cama. Ese es mi plan de hoy, a ver si se me pasa...


miércoles, 17 de mayo de 2017

Más cosas random

Sigo más estrenada de la cuenta, y no lo entiendo. Bueno, sí. Siempre me pasa a estas alturas de curso  y en cuatro días me marcho, con miles de cosas aún por preparar.

Así que hoy, para no dar mucho la lata, he hecho una pequeña recopilación de cositas que guardo en Pinterest, que es la red que más me desestresa.

Como, por ejemplo, esta foto tan relajante.



Como esta falda que me encanta pero no es para mí y mis vaqueros y zapatillas.



Como lo que me están gustando últimamente los bralettes, y no tengo ninguno.



Como este tatuaje (sigo obsesionada)




Y, por último, me voy a apropiar esta palabra, que es lo que más necesito en estos días.





Ayer llamé al comité de crisis de mis compañeras de café y copa de los viernes a ver si se podía hacer una excepción y tomar un copazo, aunque fuera martes. Y respondieron ipso facto. Así da gusto.


martes, 16 de mayo de 2017

Las horas invertidas

El horario en mi trabajo es muy cómodo. No me quejo,  (casi) nunca me quejo. Solo me habréis leído por aquí quejarme de cuando hacemos mil horas porque hay evaluaciones y ni eso. Pero las horas invertidas en los chavales, las horas de trabajo real cuando salgo del instituto, siempre son muchas, aunque reconozco que hay unos años más cómodos que otros.



Yo pensaba que este curso, como tengo pocos alumnos, iba a ser de los tranquilos, de los de poco trabajo. Y no ha sido así, ni mucho menos. Las horas invertidas en ellos han sido brutales, hasta el punto de que algunos días a las once de la noche, y más allá, estaba hablando con ellos y por la mañana a las seis y pico cuando me levanto tenía ochenta mensajes que me urgían a ayudarles en algo.




Ha sido extenuante, y el día que demos las vacaciones les diré a mis chicos que ha sido un placer, que me tienen para lo que quieran pero que el grupo de wasap y yo nos despedimos definitivamente. Porque tener un grupo con adolescentes es divertido, y en el grupo han pasado cosas geniales, y nos hemos reído algunas tardes hasta doler la tripa, pero cuando un chaval te abre un chat privado para hablar de algo es seguro que es importante, al menos en ese momento para él, y de eso he tenido mucho, y casi a diario.




Y este año he perdido horas y horas de sueño, y de hacer otras cosas, como por ejemplo, descansar, atendiéndoles. Porque cuando un chico de 15 años te escribe por privado para contarte algo no puedes dejarle así, tienes que atenderle, sea la hora que sea.

Cuando alguien a las tres de la mañana se acuerda de su profe y le cuenta lo bien que se lo está pasando sin beber, por ejemplo, es algo estupendo pero que cuando te despiertas por la mañana con veinte audios llenos de música de discoteca no te hace tanta gracia.

Cuando alguno en pleno cabreo se desahoga contigo en vez de partirle la cara a alguien también tienes que atenderle, y aplacar los ánimos.

Cuando a otro le da por llorar media tarde porque está solo y encuentra más lógico contártelo a ti que a sus amigos, no lo puedes cuestionar, aunque tengas mil cosas que hacer.

Como os digo, he trabajado de bombero a tiempo completo, venga a apagar fuegos, día y noche. Y me merezco un descanso.




Ahora pienso que tan solo queda un mes, y que los voy a echar muchísimo de menos, pero que necesito descansar de mi labor de tutora a tiempo completo.


lunes, 15 de mayo de 2017

Me llamo Lucy Barton. Libro viajero

Ya sabéis que pertenecía a dos libros viajeros, que estaba encantada con la experiencia y que decidí montar otro más aquí, a través del blog.

Pues bien, la acogida fue estupenda, y al final tuvieron que ser dos, por el número de participantes que se apuntaron.

Me decidí por este libro, que estaba en mi lista de lectura y que además no era demasiado largo, porque tenía que leerme en poco tiempo dos libros, más uno que tenía a medias.




Título: Me llamo Lucy Barton.
Autora: Elizabeth Strout.
Editorial: Duomo Nefelibata.

Y la semana pasada el libro ha vuelto a casa después de recorrer mundo y estoy muy contenta con la experiencia.



Es un libro muy extraño, que calla mucho más de lo que dice y que te produce un desasosiego que se va incrementando a medida que sigues su lectura.

detalle de la libreta que acompaña al libro en su viaje

La narradora-protagonista no cuenta nada de lo que quiere contar, sino que nos pone ejemplos de personas a las que les ocurren cosas de las que nos debería estar hablando, y eso se me ha hecho extraño.

me encanta esta página

Además, no te terminas de identificar con ella, ni con la madre, ni con ningún personaje. Y resulta al final que una lectura se vuelve árida.

primera página del libro, para que os hagáis una idea de lo divertido que ha sido...

No nos ha convencido a ninguna, así que no lo recomiendo, aunque sí puedo decir que es una lectura diferente. Y que los libros viajeros son muy divertidos, y que he encontrado un grupo de personas majísimas con las que compartir muchas cosas, no solo lecturas. Y que estamos ya en marcha con la segunda edición.


domingo, 14 de mayo de 2017

Esta semana 18

Esta semana ha estado llena de preparativos de todo tipo. Y la próxima lo será aún más. Ahora mismo nos queda una semana para irnos de viaje, dos profes con 24 alumnos, durante una semana, y mi mente está puesta en eso más que en ninguna otra cosa.




Esta semana, el lunes, salí del trabajo directa a mi pueblo, donde eran fiestas, y pasé allí un rato agradable con mi padre y parte de la familia, incluyendo una visita de unos alumnos, que vinieron hasta allí en bici y me alegraron la tarde.




Esta semana tuvimos una reunión con los padres de mis alumnos que vienen al viaje, para darles información y conocerles. Fue muy bueno el ambiente que se creó, tanto que creo que si no les insisto, estamos todavía allí sentados compartiendo experiencias y contando cosas. Casi les tengo que dar la bendición para que se fueran a sus casas.

Esta semana hemos tenido un encuentro literario con un escritor, pero como es repetido de otros años, no lo he contado por aquí. Mismo libro, mismo escritor, distintos chavales divirtiéndose, mucho.

David Fernández Sifres y su obra El faro de la mujer ausente.


Esta semana apenas he tenido tiempo, pero sigo emocionada leyendo Patria, que me está encantando.




Esta semana me propuse hacer cosillas de esas que hay que hacer cuando empieza el buen tiempo como depilarse, pintarse las uñas de los pies, comprar sandalias, camisetas, faldas... en definitiva, ropa de verano. Y un bikini. Pero luego no he hecho nada de eso, porque lo mejor es ir corriendo cuando te quedan un par de días para marcharte de viaje. Si no, le quitas vidilla al asunto.




Esta semana he tenido que parar a respirar, ya os lo conté, porque vi que me estaba estresando demasiado, porque tenía que tomar aire para poder hacer todo lo que tenía que hacer, o dejar sin hacer lo que no me dé tiempo, sin remordimientos.




Esta semana estamos, ahora mismo, en Palencia, de visita a mi madre, porque ayer fue su cumple, y una no cumple 75 más que una vez en la vida. Hemos pasado tiempo de ese tranquilo, en familia, todos juntos.

Contadme cómo ha sido vuestra semana, anda...

sábado, 13 de mayo de 2017

He visto 27: Big little lies

Algunas me habíais recomendado esta serie y me puse a verla sin saber nada de ella, ni siquiera quiénes la protagonizaban.



La serie trata, así a grandes rasgos, sobre madres muy pijas que viven en casas estupendas y que han dejado sus empleos para dedicarse a sus hijos y sus maridos y se aburren más de la cuenta, tanto como para hacer un drama por cada pequeña cosa que les pasa a sus hijos, que están tan tranquilos mientras sus madres la montan alrededor. Pero luego la cosa se va complicando y empieza a tratar de otra cosa.

Me ha gustado mucho, aunque por el resumen anterior pudiera no parecerlo.

Las actrices protagonistas lo hacen muy muy bien, como no podía ser menos, porque es una serie de grandes nombres.




Me encanta ese momento de dejar los niños en el cole e ir a tomar un café, copa o lo que se tercie mientras se cuentan sus problemas.




Vidas perfectas con hijos perfectos y maridos perfectos que resulta que no son tan perfectas.




Es una de esas series que empieza por el final, que te engancha y te deja atrapada de principio a fin.

Y me encanta la música, y la fotografía, y esa intro...



¿Se nota que me ha gustado?

viernes, 12 de mayo de 2017

Organizando

Ya sé que os estoy dando mucho la lata con mi viaje. Pero es que queda una semana para marcharnos y hay miles de cosas que hacer.



Organizar un viaje con 24 adolescentes requiere muchas cosas, pero sobre todo, mucha paciencia.  Porque tienen muchas dudas y no se las callan.

Les he dado todo por escrito, a ellos y a sus familias, pero aún así todos los días escucho las mismas preguntas.

¿Hay que llevar toalla?

¿Los hoteles tendrán wifi?

¿El autobús tendrá wifi?

¿Hay que llevar secador?

¿De cuántos son las habitaciones?

¿Nos dejaréis tiempo libre?




Y la campeona de las preguntas:

¿Iremos a la playa?

Si no vamos a la playa les va a dar un mal, porque, entendedlo, muchos son hijos de agricultores y ganaderos, que han ido una vez o dos a la playa en su vida, o tal vez han visto el mar en alguna excursión con el colegio o el instituto. Somos muy de secano. Y sé que en cuanto lleguemos a Barcelona van a empezar a pedir playa, y no lo van a dejar en todo el viaje. Así que espero que en Valencia tengamos un ratito para pasear por la playa, porque si no no sé qué va a ser de ellos. Y de mí.



Muchas cosas tengo aún pendientes, como hacer una foto de grupo para los periódicos (el lunes) o comprar una bandera para llevar (cosas mías) o algo para regalar a los profesores del centro con el que compartimos la excursión, o preparar un mini-botiquín con algunas cosas básicas, consultar todas las direcciones, terminar las gestiones del autobús (ahora mismo) o preparar una última comunicación a las familias con las horas de salida y regreso y los últimos consejos.




En fin, que en esas estoy, y como ocupa la mayor parte de mi pensamiento en estos días, os lo tenía que contar.

jueves, 11 de mayo de 2017

Año de no graduaciones

Es curioso, porque en los últimos años siempre he tenido pendiente por estas fechas la graduación de mis alumnos de bachillerato, algo que me encanta y que he organizado a veces, he ayudado a organizar otras, y he asistido como invitada en otras ocasiones.




Este año tengo tres graduaciones a las que no voy a asistir. A ninguna. Como lo oís. Y otra a la que asistiré que es la que no me apetece. Iba a decir que es la que menos me apetece pero es que en realidad es la única a la que no quiero ir e iré.




Os cuento.

En el instituto de mi hijo mayor hacen graduación en 4º de la ESO. Sí, aquí lo celebramos todo. Y va a ser justo el día 26, viernes, cuando yo me encuentre en Valencia, si puede ser, terminando mis rutas con los alumnos. No me hace especial ilusión, aunque en estos días tengo que salir a comprarle un traje y seguro que cuando le vea con corbata me surgirá esa emoción de madre y me apetecerá ir. Pero se me pasa enseguida. Estoy segura.




Por otro lado, en mi antiguo instituto hacen la graduación de bachillerato el día 2 de junio, viernes, y les he prometido ir, pero en esa fecha tengo un evento muy importante y ya tuve que declinar la invitación, con todo el dolor de mi corazón, porque mis chicos, los que se gradúan en bachillerato este año, son para mí muy especiales.




Y, en tercer lugar, en mi instituto, la graduación de bachillerato es el mismo día 2 de junio, y no asistiré por la misma razón y también porque no conozco ni a uno solo de los alumnos que se gradúan.




Eso por un lado. Y por otro lado está la graduación a la que sí iré, que es la de mi hijo pequeño en su colegio, del que nos despediremos con alegría a mediados de junio. Y a esa, que solo de pensarlo me pongo mala, creo que no me va a quedar más remedio que ir. Pero lo bueno es que cuando salgamos de allí podremos decir que en una semana o poco más, nos despedimos de un colegio con el que mi hijo no se ha entendido y en el que no le han entendido a él ni han sabido hacer nada por él, así que iré con alegría por perderles de vista.

(las imágenes no tienen nada que ver con el tema, pero como lleva un par de días lloviendo por aquí, me apetecían)